MONSTRO BUENO, MONSTRO MALO
Escrito por maru brunstein el Lunes, 10 de Diciembre del 2007 a las 11:59 am Ir al Blog de maru brunstein
Escuchaban jazz en Notorius, el era abogado, medio pelo. Ella psicóloga estudiante, tenía un tatuaje en el hombro izquierdo con la cara voluptuosa de Mick Jagger de joven. Ella.
El la miraba hacer, cuidado con la vela se va apagar si hablás tan cerca dijo ella tratando de que se aleje un poco de su lado. La música gangosa de la cantante no llegaba a entusiasmarlos pero era lo primero que se les había ocurrido, cerca de la casa de ella y lejos de la casa de él
Ella conocía sus intenciones, hay algo más previsible? Ya habían salido tres veces y la tercera es la vencida pensaba, pero como no se sentía vencida en lo más mínimo, y solo la conmovía la persistencia de ese hombre ya profesional, le parecía raro que se fijara en un chica de 23 años.
Charlaron más de dos horas y compartieron unos tragos, claro ella moría por el bellini y el por la cerveza, así que mezclaron. A ella ya le dolía la cabeza y estaba revuelta de sensaciones. Su metro 80, sus brazos morrudos y su torso desnudo? Se preguntó.
Finalmente no dio para más copas y se fueron, también el presupuesto de el….pobre pensó ella, esta invirtiendo demasiado.
Llegaron a la puerta de la casa de ella un edificio en la calle Rodríguez Peña, cuando ella lo invitó a tomar un café, para que bajasen un poco. Mientras el ascensor subía, el volvió a acercársele le susurró que estaba muy linda esa noche, justo en el oído.
La tercera es la vencida. No podía parar de pensar en eso. Pero que hago con mi amigo?
Había un amigo con quien compartía el piso, pero no le había dicho nada, prefería que fuera una sorpresa. Estaría? Allí, justo en el diván improvisado? Tirado, o comiéndose un sándwich antes de salir, de todas formas no era demasiado tarde. Tal vez hasta fuera mejor.
Comenzaron a besarse en la escalera. Enroscándose bastante, más que su gusto, su cuerpo adusto se movía pronto pero algo torpe. Ella tuvo que esforzarse para sacar la llave. Estaba abierto. Está.
Cuando entraron el amigo estaba en el baño dándose una ducha. Menos mal, pensó. La expresión de él se transformó. Hay alguien? No era que vivías sola desde los 20? Preguntó. Alejando sus 90 kilos de su lado.
Bue, tengo un monstuo en el baño, rió ella. A el no le causó gracia. No dejá, no me hagas caso, tomemos café. No, No. Explicame, quién esta. Mejor me voy, dijo acelerando el paso hasta la puerta, pero ella lo abrazó y lo besó en la boca unas tres veces. No, quedate, ya se va. Es un monstruo bueno, me defiende, rió.
Basta, no más bromas que no hacen gracia, no soy un pendejo. Dijo. Yo si, pero a veces no.
Puso la cafetera en el fuego. El se sentó sumamente incómodo en la silla de la computadora (hay algo menos erótico que lo que está haciendo pensó ella). Romeo iba a salir de un momento a otro con la toalla en la cintura, como siempre lo hacía después de ducharse para salir con Julieta, en serio no es broma, mi amigo se llamaba así, por eso era bueno y monstruo porque había logrado el amor perfecto con saliendo con Julieta, mi mejor amiga. Era tétrico recordar las veces que habíamos gastado el tiempo imaginando como sería el final.
Todo eso pensaba mientras mi chico no entendía nada y yo metía unos scons en una panera.
Puse un tango para cortar la onda jazz melosa de la cantante del bar, no tenía idea si le gustaba. Lo vi medio pálido cuando lo miré. Le ofrecí, el café, y le dije comé, los hice yo.
No tengo hambre, susurró. Su garganta carraspeaba. “y 20 abriles me llevaron lejos, las locuras de los 20 años” cantaba el tango.
La ducha se detuvo y se abrió la puerta, entonces salió mi Minotauro. Salió con su toalla en la cintura, su cara límpida y el pelo revuelto de los 21 años.
Lo saludó con un beso y se metió al cuarto, sin mayores explicaciones.
Perdón, dijo el, asi que tenés novio?. No te dije que era un mounstruo que me defiende, Romeo lleva un destino escrito sobre él. El del amor eterno. Querés que te cuente?
No, yo no juego más, me voy. Abrime por favor.
Ok. Me levanté, me saqué los zapatos y me puse las chancletas.
Ya en la calle, respiré hondo. Te parezco un monstruo yo? Si, contestó. Es que yo soy Julieta.
FIN.

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Categoria: Arte
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Comentario de luigi 
Realizado el Martes, 11 de Diciembre del 2007 a las 8:30 am
maru que bueno que estes de regreso con esta nueva e interesante historia. :lol:

