“Relaciones: ¿Negocio o Amor?”
El miércoles por la noche en las afueras de nuestra cafetería favorita, sentadas en nuestra mesa de siempre, nos encontrábamos nuevamente las cuatro amigas para el café, mientras platicábamos acerca del fin de semana, y le lanzábamos criticas por su excesivo comportamiento a Marina y a Corina por ser su segunda, Erika dijo: “Tengo invitaciones para una fiesta que planea recaudar fondos para una buena causa, ¿alguien gusta ir?” Nosotras que no teníamos nada planeado para ese día, de inmediato accedimos a la invitación y pusimos un letrero de no disponible en nuestra agenda mental. Justamente después escuchamos a Erika darnos los siguientes términos: “Bueno, la condición es que seamos subastadas en la fiesta, nada de que alarmarse, solamente será para bailar una canción, el chiste es recaudar dinero.” En ese preciso momento no sabíamos que al decir -¡Sí vamos!- habíamos cometido el mas grande error de nuestras vidas, en lugar de decir que si a la diversión, habíamos accedido a pagar un precio por ello, lo que significaba cierto castigo y penitencia. Y es que cuando queremos algo, deseamos algo con todas nuestras ganas o accedemos a ciertas cosas, en muy pocas ocasiones llevan la etiqueta que dice -Totalmente gratis- No señor, casi la mayor parte del tiempo implica salir de nuestra cajita de confort y hay un precio que pagar, el cual a veces estamos dispuestos a hacerlo, y en ocasiones simplemente no lo estamos y nos quedamos justo ahí, en el mismo lugar. Como era el caso de asistir a la fiesta de recaudación de fondos de Erika, para asistir a esa cena llena de buen vino y buena música, teníamos que ser subastadas. Aunque podríamos haber dicho que no, había ley seca ese fin de semana, por lo que no teníamos escapatoria, más que acompañar a Erika en ese momento. Y aunque al principio nos pareció extraño, más tarde nos agrado la idea de pensar cuanto estarían dispuestos a pagar por nosotras y derrepente aquello se volvió una competencia. A los cinco minutos entre risas al respecto y algo de nervios, el silencio se hizo presente en la mesa redonda de la cafetería donde se encontraban cuatro amigas, en la cual cada una por su parte se vio inmersa en su propio pensamiento, le dimos un repaso mental a nuestro closet, sin encontrar ni una sola prenda adecuada para la noche del viernes. Y es que si queríamos ser las mejor pagadas, tan solo por el hecho de levantarnos un poco el ego, teníamos que vendernos de la mejor manera posible, por lo que después de no encontrar nada apropiado en el closet mental que solemos llevar las mujeres, a Marina sele ocurrió una gran idea y dijo: “Bueno, yo no tengo nada como para el viernes, ¿Que les parece si el jueves a la hora de la comida nos vamos de compras?” y quedamos para el jueves por la tarde.
Al día siguiente por la mañana había quedado con Luis, un buen amigo al que veía esporádicamente y que se encontraba en la ciudad solo por dos días y había venido por negocios. Habíamos acordado de vernos en el parque mientras yo hacia mi rutina de ejercicio habitual. Mientras caminábamos para calentar, comenzamos a platicar hasta llegar al punto de las relaciones amorosas como siempre, después de platicarle mi situación actual me dijo: “Piensa como un hombre de negocios, una relación es un negocio ¿Que puedes ganar y que puedes perder? ¿En que o como te benéfica o perjudica? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Qué precio estas dispuesto a pagar?” Antes de esa reflexión no había prestado atención a absolutamente nada de lo que me platicaba, hasta ese momento en que Luis me hizo una pregunta: “¿Tu crees que eres un buen negocio?” Eso era algo que indudablemente nunca me había planteado, por lo que apresure el paso como si no lo hubiera escuchado ¿Era yo un buen negocio? ¿Eran las personas que me rodeaban un buen negocio? ¿Acaso esa era la razón por la que aun seguíamos solteras? ¿Y como definir un buen negocio? ¿Acaso las relaciones laborales, amistosas y de pareja son un negocio? ¿Acaso la gente que nos rodea siempre tiene que darnos a ganar algo? ¿Es por ello que a veces damos todo por alguien y perdemos? ¿Las relaciones no eran más que negocios hoy en día o siempre lo habían sido? ¿Y que pasaba con el amor, había dejado de existir, o nunca había existido? El que Luis me hiciera esa pregunta, era también una manera de decir ¿Crees que eres un buen partido? Pero en que radicaba ser un buen partido, una buena amistad, o un buen colaborador.
¿Desde cuando habíamos dejado de ser humanos con corazones y nos habíamos vuelto demasiado intelectuales? ¿El materialismo nos había hecho sus esclavos sin darnos cuenta de ello? ¿Acaso el no sacar beneficio de alguien o algo nos hacia alejarnos de esa persona? Había leído a un filósofo que decía que éramos seres atrapados en una jaula rodeada de consumismo y materialismo, en donde el hombre no era libre, creía ser libre, mas no lo era. Éramos presos del marketing, y viéndolo de esa forma, llegue a pensar que así era. Me sentí fatal de tan solo concebir que el ser humano fuere tan frio y calculador, sin embargo, el ser humano es muchas cosas, que muy pocos nos atrevemos a confesar a plena luz del día. Por lo que decidí indagar a fondo el asunto de los negocios, las ventas, el marketing, la compra y las garantías. Tenemos una empresa que nos presenta su nuevo producto a la venta, nos rodea de propaganda por todos los medios de comunicación. De repente te encuentras a un ejecutivo de dicha empresa, el cual te ofrece todas las comodidades de pago, así mismo te vende el producto como el mejor de su especie, a tal grado que te convence y lo terminas llevando. Quizás no lo necesitabas, quizás no tenga alguna función específica. Simplemente es nuevo, esta de moda, es lo ultimo y tu eres el único en poseerlo, bueno uno de cien mas en el mercado. Pero es tuyo y quizás nunca lo utilices, quizás solo te sirva de adorno entre tu casa, pero lo compraste, pagaste un precio y te llena de orgullo. Ahora veamos la parte del vendedor, el vendedor te disfraza el producto con muchísimas tácticas de venta, para ello le pagaron un curso y demás. Te convence de que lo lleves, y de cada cosa que tu puedas decir para no llevarlo, el toma ventaja y se basa de artimañas para cumplir su cometido. ¿Qué tan lejos están las relaciones humanas de ser un negocio hoy en día?
Mientras tanto nosotras nos íbamos como buenas consumidoras a escoger nuestro aguar para la gran noche, mientras mis amigas se debatían entre que color de vestido llevar, y de que talle, yo me debatía en mi cabeza pensando si era un buen negocio, o bien un buen partido, debo confesar que aun no encontraba dicha respuesta. Después de haber escogido rápidamente el vestido que quería, fui a pagarlo, a mi no me costaba trabajo decidirme en cuanto a ropa y accesorios, quizás en algunas situaciones en mi vida, si me costara mas trabajo tomar ciertas decisiones, pero no era nada por lo que alarmarse, así que sume un punto a mi favor, era una mujer decidida. Pero pasando al mercado de compra y venta, me plantee ¿Qué benéfico traía a mi vida ese vestido? Pensé en el vestido como un negocio, el vestido me daría el beneficio de ganar la subasta, levantar mi autoestima y quizás conseguir una cita. Por lo que el vestido había sido una buena compra, sin embargo, cuales eran los contras, cabe decir que mi cartera tenía la respuesta, estaría por cinco días cuidando mi dinero hasta que me pagaran la quincena. Había sido una buena compra, pero había tenido que pagar un precio por ello, por cinco días no podría gastar como de costumbre, sin tomar en cuenta los cigarrillos y la gasolina. Entonces las relaciones eran así, el menos el hombre invierte en la mujer en cuestión y gasta unos centavos de su cartera, si ella vale la pena quizás no tenga para sus compras el resto de la semana, pero le complace el hecho de haberla llevado a cenar.
Erika como buena amiga decidió invitar a Edgar, quien me llamo el viernes por la tarde: “Hola bonita, ¿Sigues viva? ¿Que vamos a hacer siempre? ¿Quieres que pase por ti para ir a la fiesta?” Era una buena oportunidad para ser la candidata por la que mas pagaran, sin duda Edgar pagaría cualquier cantidad con tal de no verme con alguien más, así que accedí inmediatamente. En ese momento, queramos verlo o no, me estaba aprovechando de la situación. Entonces Edgar dijo: “Después de que vea que te vas muy alto, yo lo pago. ¿A las nueve te parece bien?” Todo iba acorde a lo planeado. Para Edgar, yo si resultaba ser un buen negocio en el cual invertir su dinero, por lo que me quede pensando que yo si era un buen negocio, lo que no sabía era ¿por que? Mientras tanto Marina se enojaba con Ignacio por no asistir a la fiesta y pagar por ella, después de colgar con el, me llamo: “¡No quiere ir! Entonces no valgo lo suficiente para el, no lo valgo. ¡No voy a ir! ¡Diviértanse!” Después de media hora al teléfono tratando de convencerla para que no se dejara abatir por algo así, y no desperdiciara su preciosa compra, ella decidió no asistir y punto, y al parecer no había nada en el mundo que la hiciera cambiar de decisión. ¿Por qué era tan importante para ella, que el le diera su valor? ¿Acaso no somos nosotros mismos los que nos damos nuestro valor? Para mi era difícil ver como Marina después de ser una mujer muy inteligente, pasara a comportarse como una adolescente, y aunque todas la amábamos muchísimo, nos era difícil ver como cualquier cosa que dejara de hacer o decir Ignacio la descomponía. ¿Acaso mi amiga se regalaba? A veces queremos que las personas nos den nuestro valor, cuando somos nosotros mismos quienes tenemos que dárnoslo. Es decir, al valorarnos, nos venderíamos al mejor postor, y al hacerlo, haríamos que esa persona pagara ciertos precios para obtenernos, de no ser así… entonces nos estaríamos regalando, desvalorizándonos a nosotros mismos. Mientras mas podamos amarnos y aceptarnos, no habrá nadie que nos pueda hacer sentir mal al respecto de nosotros mismos. Y me pregunte ¿Yo me amaba lo suficiente? Si fuera así, ¿Por que me estaba llevando tanto tiempo saber si era un buen negocio o no? Del otro lado de la ciudad Erika y Corina me llamaron para decirme que nos veríamos allá, y que iría Liliana. Liliana era una persona a la cual no le tenia mucho afecto que digamos pues era una de esas personas que a veces tendían a tener la moral distraída, y en cierta ocasión, en una cena dentro de un restaurante cubano de un prestigioso hotel bastante conocido en la ciudad, había estado coqueteándole a mi acompañante, quien era mi novio. Tan luego habíamos llegado, ellos habían comenzado a platicar y derrepente parecía que yo no existía, sin saber quien había comenzado que, la vi usando todas las artimañas que solemos usar las mujeres para llamar la atención, se tocaba el cabello, bajaba la mirada de una forma picara, le pedía a mi novio que le sirviera de la botella de vino que habíamos ordenado, ella se estaba vendiendo y mi novio estaba a un punto de ser convencido de hacer la compra. Al final cuando ya no aguantaba mas aquel circo y le pedí a mi novio que nos fuéramos, el reacciono a la defensiva cuando yo ni siquiera había mencionado nada al respecto de su escena, solamente le dije que ya no quería estar ahí. ¿Acaso no le bastaba con el producto que se había llevado unos años atrás?
Edgar como todo un caballero, llego con una rosa a mi casa y me abrió la puerta del auto. Llegamos todas a la fiesta a excepción de Marina, quien prefirió quedarse en casa rumeando con respecto a Ignacio y su falta de valoración hacia ella y la relación que ellos llevaban. Erika venia acompañada de Renato, quien había traído a un amigo para presentárselo a Corina y se pudiera olvidar de Fernando, quien no daba señales de regresar en lo absoluto, y nosotras felices de que no lo hiciera, era un mujeriego y una persona así, no valía la pena en lo absoluto. Al parecer Corina había estado dispuesta por dos largos años, a pagar el precio de la desconfianza, y nosotras por ser sus amigas a pagar el precio de sus lagrimas y estar ahí para recoger los pedazos, cada que el hacia de las suyas. ¿Pero cuanto mas estaba Corina dispuesta a pagar tan solo por el hecho de mantener una relación a como fuera lugar? Y pensé, ¿Cuántas personas hemos estado en la misma situación? Pagando un precio que no tendríamos por que pagar, solamente por que al final tenemos la garantía de llegar al puerto final, es decir al matrimonio. “Es saber lo que quieres en la vida” decía Corina, querer es una cosa, pero pagar el precio de no ser feliz es otra, al menos para mí. El hecho de que como seres humanos queramos algo con toda nuestra alma, no significa que tenemos que pagar precios dolorosos ¿o si? Después de unas semanas de mi ruptura con el coqueto aquel, me encontraba pensando si podría vivir con ello el resto de mi vida, dentro de la relación siempre me había sentido insegura por lo mismo, sin embargo ya viéndolo desde afuera, no sabia que tan dispuesta estaba de volver a permitir algo por el estilo, pues al haber permitido que el hiciera tal cosa, en dos ocasiones, en lugar de subir mi precio en el mercado, se había devaluado, a tal grado que había llevado una etiqueta que decía -Gratis- durante cinco meses de que ocurriera por primera ves, vaya, ni siquiera me había puesto en descuento, que no hubiere sido tan malo, pero no por eso peor. Mientras tanto Erika trataba de disimular la atracción que sentía por Renato y lo trataba como a un amigo, pero Erika a veces así era, a veces pensábamos que era un hombre en cuerpo de mujer, eran tan practica y racional, que no se quebraba la cabeza. Ella decía: “Si le gusto bien, si no, pues Adiós.” Aunque no se rendía tan fácilmente, sin embargo cuando conseguía lograr la atención que quería, se aburría. Corina simplemente hacia como que no existía el amigo de Renato, y como este si la había notado, ella se la pasaba hablando de Fernando, en orden de alejarlo, pero eso mantuvo mas interesado a su acompañante, mas de lo que Corina y todas hubiéramos podido imaginar.
Llegado el momento de la subasta todas subimos al pódium, junto con otras cinco participantes, y dio comienzo el show de hermosuras. Debo confesar que me encontraba nerviosa, estar frente a tanta gente y no saber cual seria el valor que me pondrían, me causaba sudoración en las manos. Fueron pasando las otras guapas y hermosas mujeres, hasta llegar a Liliana, observe que la forma en que la vendían a ella, era muy diferente a la forma en que habían vendido a las demás, a ella la estaban vendiendo como una buena compra para solo una noche, tenia medidas del 90-60-90 pero no tenia buen rostro, llevaba un vestido entallado que no dejaba a la imaginación su figura y decía por todo su cuerpo -Llévame- No me cavia la duda de que era impresionante ver lo que unos hombres encontraban sexy, sin embargo no pagaron mucho por ella, la sorpresa de Erika fue que Renato fuese el postor ganador de Liliana. ¿Y a donde había quedado Erika? ¿Acaso su poca coquetería le había dado la impresión a Renato de que no obtendría nada de ella? Mientras que de Liliana estaba asegurada la compra. Llego el momento en que me presentaron a mi, sin embargo como mi antecesora había sido Liliana, pensé que por mi no pagarían mucho, yo era diferente, un poco mas seria. El presentador dijo: “Esta es una joya, una mujer mas petite, mas elegante, para el comprador mas exigente de la noche, es una versión channel.” Todos nos percatamos que después de la presentación anterior, el me estaba dando un valor alto, y así me fui, fui la mejor vendida de aquella noche, después de batirse unos cuantos por mi compañía, al final Edgar doblo el precio y nadie pudo vencerlo. A Erika la compro el contacto que nos había conseguido las invitaciones por un precio muy bueno, y por Corina pagaron casi lo mismo que por mí, en su caso el amigo de Renato, quien se encontraba fascinado con su personalidad dulce y tierna.
Después de la subasta al llegar a mi casa me vinieron las respuestas a mi mente, amarse a uno mismo es algo difícil, no todos lo logramos y es un proceso doloroso y lento, pues el ser humano a veces depende de las opiniones de los demás para darse su valor. En mi caso al verme ahí frente a tantos postores y sentirme nerviosa de cuanto darían ellos por mi, me hizo percatarme en mi interior el precio que tenia por ser simplemente yo misma, quizás no todos estaban dispuestos a pagar el precio por estar a mi lado, sin embargo yo si lo haría hoy y siempre, así mismo pagaría millones por Erika, Corina y Marina. Su valor no radicaba en un vestido, en un peinado ni mucho menos, radicaba en el hecho de ser mis amigas, y ser ellas mismas sin pedir disculpas a nadie. A veces como seres humanos podemos valorar a las personas por cosa vánales como lo son: El empleo, Su vivienda, etc.… para mí el valor de un ser humano radicaba en su corazón. Y aunque Renato no opinaba lo mismo en ese momento, su amigo Eduardo sabía ese significado. Marina tenia que despertar de su encantamiento y mirarse a si misma. Erika había decidido no rendirse y ser mas obvia con Renato. Y Corina que había estado devastada por su situación, comenzaba nuevamente a sonreír. Mientras tanto yo comenzaba a amarme, y saber que así como hay hombres que pueden encontrar a Liliana muy valiosa, por que es lo que buscan comprar en ese momento, hay alguien que esta dispuesto a pagar el precio que sea, e incluso doblarlo por mi, tal cual lo había hecho Edgar, y eso le había ganado un punto a su favor.
CONTINUARA….




11 Comentarios
at 2:11 am - 21st octubre 2009 Permalink
Hola Amance.
Interesantísimos tus puntos de vista y reflexiones… Tu comparación del mundo amoroso con el mundo de los negocios y la amena lectura de tu “post” me ha hecho pasar un rato estupendo…
También lo encontré en muchos puntos muy sexy …
Aunque parecería que todo tiene un precio, lo más” preciado” (valga la redundancia) es cuando uno puede apreciar que no está ni estará nunca en venta, ni por caridad…
Amance, me ha gustado mucho tu escritura y como has ido fragmentando , hilvanando y exponiendo toda la historia hasta el final.
Espero la continuación con agradable curiosidad
Un besito
at 8:35 am - 21st octubre 2009 Permalink
Hola versoazul, como siempre gracias por leerme y por tus comentarios que son una inspiracion para mi. Quisiera preguntarte algo.. Fijate que este era el borrador, y cuando estaba haciendole unos cambios importantes, me lo aprobaron. Ahora no se como borrarlo y quizas postear el otro. Me podiras decir como puedo hacer esto? Tu que llevas mas tiempo por aca, sin duda debes saberlo. Te lo agradecieria muchisimo.
Un besote!
at 11:22 am - 21st octubre 2009 Permalink
Hola que tal Amance.
Lo sabia, lo sabia,lo sabia, sabia que la segunda parte estaria fantastica y valla que si lo está, he estado disfrutando tu post, lo he leido a datalle y permiteme decirte que lo disfruté, en cuanto vi tu post, le corri al Bar por mis Lattes unas donas una que otra galletita y ya que acomodé mi confort comence a leer, por momentos me imagine leyendo el guion de una pelicula de Alodóvar, te felicito realmente te FELICITO así con mayusculas.
Pero como que lo quieres borrar? Pero si está GENIAL.
Te mando muchos ¡ M U A S !
Saludos a Todos.
at 11:43 am - 21st octubre 2009 Permalink
Amance, buena la continuación aunque no sea la que esperabas subir. En administración puedes borrarlo y reemplazar por el texto correcto.
En cuanto a la historia, pues tiene muchas cosas que se pueden decir. Por lo pronto me quedo con el planteamiento de Luis, aunque suene crudo: “[…] una relación es un negocio ¿Que puedes ganar y que puedes perder?”. Yo creo que toda pareja tiene que aprender a negociar las cosas comunes y más las incompatibles para poder llevar la relación en buenos términos. También creo que en toda relación hay intereses por ambas partes. No es que uno sea un negocio; más bien es lo que uno puede dar y compartir a cambio de algo.
at 1:14 pm - 21st octubre 2009 Permalink
Hola que tal Homero.
Tu comentario me recuerda el día en que conocí a mi Esposa fué Amor a primera Vista a mi me cautivo su Belleza y lo que le gustó de mi fué mi inmensa fortuna que en ese entonces tenia, autos del año, acciones en bienes raíces, era propietario de la Hacienda del Chiquihuite del Oro de por allá en los rumbos de las tierras de Nunca Jamás, que mi tatatarabuelo le ganó en una jugada de Poker al Conde Nado Juan de Tololoi
y mi Esposa en ese momento se frotó las manos y pensó, este es el negocio de mi vida, nos casamos y a gastar la lana, despues el amor llegó, el dinero se acabó y ahora nos queda el recuerdo de esa fortuna, un maravilloso Hijo y harta lana, pero en el ombligo Jejejejejeje.
at 10:49 am - 22nd octubre 2009 Permalink
Hola Amance.
Mira, inicias sesión y vas a entradas donde está tu post. Cuando poses el ratón en él, verás que te salen varias opciones, como por ejemplo editar, ver, borrar , edición rápida o algo así. Cliquea en lo que te interese…
Quizás solo quieres cambiar alguna cosa y no desees borrarlo, entonces cliquea en editar.
Allí haz y deshaz lo que quieras.
Cuando esté a tu gusto, le das a actualizar , pero ya sabes que tienes una” vista previa”…
Amance creo que es así como se hace, pues solo una vez lo utilicé para añadir unos titulos.
Un besin
at 10:53 am - 22nd octubre 2009 Permalink
Ja,ja,ja Ger, eso ha estado muy divertido…
Homero, me gusta que te mojes…y conocer lo que piensas.Gracias.
Besos
at 11:13 am - 22nd octubre 2009 Permalink
¿Mojao yo, Versoazul? ¡Empapado será! Y más cuando andemos de bailadores como ya dije en el Bar.
Gracias a ti también; sueles expresar tus pensamientos.
at 7:01 pm - 22nd octubre 2009 Permalink
Muchisimas gracias VErsoazul! Un saludo!
at 11:00 am - 14th noviembre 2009 Permalink
Amance, creo que ya han pasado por lo menos tres miércoles de reuniones entre las mujeres sueltas en la ciudad y todavía no nos has traído la quinta parte de las crónicas. Ya búyele que luego se enfría. Saludos…
at 2:07 pm - 18th noviembre 2009 Permalink
Hola Homero!
Como estas? Te agradezco tu comentario…, tuve problemas con mi computadora por lo que no habia podido estar en contacto, pero muy pronto tendremos noticias de las amigas…
Saludos!
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