No sé donde andarás.
No sé con quien caminaras.
Con solo acostarme en cama,
caigo en soledad.
Llegan recuerdos; reproches de ayer,
puesto que aun te extraño
y debo decir lo siento.
El tiempo pasado nunca fue suficiente;
tristeza es eterna, embarga mi alma.
Sé que piensas en mi.
Se que recuerdas lo que fui.
Estoy triste y brotan lágrimas;
historias lejanas intimidad mi ser.
Pensé en volver para revivir y reír,
pero recuerdo, fue menos doloroso huir.
Roger Alexander 15-04-2009
Diario: La curiosidad innata de ser.





3 Comentarios
at 10:14 pm - 8th diciembre 2009 Permalink
Alexander, han pasado más de siete meses desde que escribiste este poema tan doloroso y espero que el personaje ya haya salido de esa crisis.
at 10:18 pm - 8th diciembre 2009 Permalink
JAJAJaja Hola Homero Adame… Ese personaje soy yo por momentos, la verdad no sé que cosa rara soy, pero me gusta conocer a fondo cada emoción y sentimiento. Quizas en las historias afloro esas cosas. Y bueno respondiendote , humildemente siento ser feliz a pesar de algunos golpes y recuerdos de la vida. Gracias.
at 10:43 pm - 8th diciembre 2009 Permalink
Híjole, pues andabas denso en abril, mientras acá en México hasta los (des)enamorados andaban preocupados por la influenza y no por el rompimiento o el desamor.
Y sí, en las historias afloran cosas de esas. Creo que a todos los escritores nos sucede (excepto cuando escribes historia o leyendas). Hace tiempo subí dos posts muy íntimos (“Tributo a una remembranza” y “La princesa primavera y el príncipe anacoreta”) donde hay hitos de autobiografía, por supuesto.
Saludos y continúa con esa curiosidad innata de ser…
Deja un Comentario