Dice un dicho norestense que la chiva siempre termina ganando p’al monte, pero, yo digo, que si no se cuida, la chiva, puede terminar en la ordeña o, en el peor de los casos, en un restaurante de cabrito. En cambio, tenemos por ahí otro dicho que nadie ha dicho ni es dicho, pero se me acaba de ocurrir: al coyote puedes tratar de domesticarlo, y aunque creas lograrlo, más temprano que tarde regresa a su estado indómito. Y bueno, ¿qué tienen en común la chiva y el coyote? Pues que ni juntos ni revueltos ambos siempre terminan ganado p’al monte.
Ésta es la breve historia de un coyote que le gustaba moverse sigiloso entre dos mundos: cuando andaba allá, era coyote; cuando andaba acá, se transfiguraba en humano y vivía, pensaba, soñaba, comía, hablaba y hacía todo como cualquier humano. Un buen día, este coyote sigiloso y huidizo, estando en su faceta de humano, se enamoró de una hermosa mujer; tanto le gustó ese sentimiento que decidió quedarse a vivir como hombre. Tatuada de amor por él también, la mujer le enseñó grandes cosas: ser sociable, saber amar, compartir sentimientos, saber tratar asuntos de pareja, entender ciertos códigos del ámbito humano y muchas más. Era tanto el amor mutuo que incluso él trató de corresponderle enseñándole a hablar en su idioma, el cual ella no pudo aprender. También la llevó a conocer su hábitat, aunque lo hizo en forma humana. Ella aceptó, gustosa, intrigada y enamorada, pero nada descubrió que fuera de su interés. Era una mujer práctica, princesa de ciudad, adherida al cemento; el monte y las realidades alternas rebasaban su comprensión y desconocía los códigos de peligros inherentes en un ámbito natural. De cualquier modo, su devoción era tal por este coyote hombre medio anacoreta que hizo todo lo posible para domesticarlo o humanizarlo un poco más. El inconsciente coyotuno de este ser dual, sin embargo, era muy fuerte y lo jalaba hacia lo entrañable de su espíritu. Pese a que amaba a tan bella mujer como nunca había amado a una coyota, por momentos sentía el llamado del monte e intuía que debía darle otro giro a la historia, acaso terminarla. Pero, al mismo tiempo, el sentimiento del amor humano era demasiado poderoso.
Tan singular coyote bien pudo haber seguido viviendo así para siempre, aunque en cierta medida dividiendo su tiempo entre los dos mundos, pues ya le había tomado gusto al sentimiento de convivencia, de pertenecer a una comunidad, la de su mujer. No obstante, su destino tenía otros planes para él: tras darse cuenta de que era imposible domesticarlo, con el corazón en la mano la mujer decidió dejarlo libre para que volviera a su estado indómito. La decisión de ella fue contundente, y el coyote-humano, por andar de enamorado, sufrió muchísimo al ya no sentirse correspondido y al percatarse de que era incapaz de cumplir con lo que su amada le pedía. Fue tal su desventura que perdió el rumbo. Ya no supo cómo moverse entre sus dos mundos. Dejó de ser coyote allá y humano acá. Aun así, intentó mostrarle a su princesa otras características de su propia realidad, que sintiera la pasión de lo ignoto, que descubriera y comprendiera lo que había allá, que lo amara a él por lo que era y no por su virtud de poder también ser humano como ella. La mujer, destrozada en su corazón por la decisión que ella misma había tomado y dolida por la obstinación de él de no dejarse domesticar, rechazó la invitación, quizá intuyendo que podría ser un parte aguas para ella, y no estaba dispuesta a renunciar a su propia vida ni a su origen. El hombre coyotesco tomó la negativa con profundo desánimo y se alejó de ella por completo para regresar a su estado anacoreta. Anduvo arrastrando la cola por mucho tiempo, vagando por las orillas de sus dos realidades, sin poder integrarse a ninguna de ellas. Un buen día, sin embargo, volvió a caminar en cuatro patas y de nuevo miró el entorno como sólo los coyotes saben hacerlo. Entendió que para poder vivir íntegramente en uno de los dos mundos era necesario renunciar parcialmente al otro, aunque él mismo no hubiera tomado la decisión de la renuncia en el amor. A partir de entonces, el coyote sigue siendo lo que siempre ha sido: un ser que se mueve sigiloso entre dos mundos, pero con la pequeña diferencia de que ahora allá es un coyote más sabio y acá un hombre más humano.
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21 Comentarios
at 3:21 pm - 22nd Diciembre 2009 Permalink
Gracias Homero, muy interesante el cuento. Suele suceder que al dejarte domesticar terminas por no embonar en ninguno de los dos mundos hasta que te vuelves a encontrar a ti mismo y te vuelves más sabio y aprendes a armonizar al animal que somos y al humano que todos llevamos dentro… (¿o será al reves?)
at 12:51 am - 23rd Diciembre 2009 Permalink
Ahh!! Cómo me gustó esta historia…
Luigi, no sé si será al revés o no ,ja,ja,ja ´…A mí de momento me inspiran positivamente los burros: indomesticables, fuertes, valientes, inteligentes, simpáticos, juguetones, cariñosos, sexuales…ja,ja,ja
at 9:37 am - 24th Diciembre 2009 Permalink
Hola Homero!!! Wow wow y wow!!! otro de esos tesxtos tan tuyos que comparten a cuentagotas pero que hermoso!!! empiesas con un chiste en el parrafo inicial y luego entras enuna reflexion sobre el amor y la dualidad y el dolor y los deseos incunplidos y la nesesidad que hacerr un cambio radical y la necesidad de renunciar y todo lo env uelves como en un cuento donde hay muchisimo amor y luego muchisima soledad. me encanto!!!
que fortaleza la de la mujer. tomar una desision asi no es cosa fasil. y podemos pensar que que indesision la del coyote por no aceptar los terminos de ella pero se puede??? cuando el instinto es mayor???
gracias Homero por este cuentito tan bello es como un regalo antisipado de navidad. que la pases super bien!!!
at 1:24 pm - 4th Enero 2010 Permalink
Luigi, me ha gustado la manera como lo dijiste: “el animal que somos y al humano que todos llevamos dentro”, que en cierta medida es muy cierto, pues pertenecemos al reino animal y sólo nos diferenciamos por las cualidades humanas, como el raciocinio. Con tu comentario ahora creo que el cuentito lleva una moraleja implícita, aunque cuando lo escribí recuerdo que estaba pensando más en la esencia del nagual, pero visto al revés, o sea que el nagual del coyote era un hombre.
at 4:17 pm - 5th Enero 2010 Permalink
Miranda, ¡feliz año! No he visto el calendario de cometas y parece que no has andado por aquí en los últimos días, pero van mis mejores deseos, ya sabes.
Gracias por tu comentario. Me ha gustado lo que escribiste: “que fortaleza la de la mujer. tomar una desision asi no es cosa fasil. y podemos pensar que que indesision la del coyote por no aceptar los terminos de ella pero se puede??? cuando el instinto es mayor???”
Así son muchas cosas en la vida. Siempre hay que tomar decisiones. Tal vez la “indecisión” del coyote era su decisión dictada por el instinto, por el lado espiritual que en él era más fuerte, ¿no crees?
at 5:08 pm - 6th Enero 2010 Permalink
Homero que bonita historia y que triste tambien. La primera parte es como leerte a ti como te recuerdo usando frases norteñas pero el cuento es algo que no te conocia. bueno mejor dicho no se que escribas o que has publicado pero el escrito como que es apasionado en cierto grado. lo que si me queda muy clara es la carga espiritual en el cuento porque no se me olvid que tu siempre hablabas de esas cosas y leias cosas que antes eran medias raras para una chica pueblerina como yo pero ahora hasta en el super mercado encuentras libros de esos.
ya me pique y voy a buscar mas escritos tuyos aqui. Muchos besos Homero.
at 9:34 pm - 14th Enero 2010 Permalink
Hola Rizzi, ya respondí a varios de tus comentarios y te escribí directamente también. Qué bueno que te gustó el cuento. Has de saber que más que nada escribo o recreo leyendas, pero también escribo cosas como este cuentito, aunque no he publicado casi nada en este rubro, salvo aquí en el blog. Besos a ti también.
at 9:18 am - 16th Enero 2010 Permalink
Homero :He leeido varias veces el cuento y no se si es un Nagual (asì se escribe?)o al Reves?
explicamelo por favor,mira que ya me dan ganas de mandarlo a vivir al pico de Teyra para tener
otro solitario por ahì.te mando un saludo
Lucila.
at 10:06 am - 16th Enero 2010 Permalink
Hola que tal Homero.
En mi recorrido por la casa he visto y he reconocido los grandes detalles y el dìa de hoy me topado con una maravilla, muy buen cuento, muy buen cuento, con grandes valores Humanos con fortaleza Humana y una determinante decisiòny comenzò una nueva etapa un coyote sabio y un Humano que conece y acepta esas diferencias, esos dos mundos que vive y disfruta, Fantastico.
Te mando un fuerte abrazo, dale mis saludos a Pat.
Saludos a Todos.
at 11:55 am - 16th Enero 2010 Permalink
Lucila, pues yo creo que el coyote sí es un nagual (así se escribe), pero al revés; o sea, el coyote es quien tiene la facultad de transfigurarse en humano.
Y eso de mandarlo al Pico de Teyra, pues qué te diré… creo que ya anda otra vez por aquellos rumbos desde que se vio obligado a reencontrarse con su esencia. Y te digo un secreto: le gusta recorrer tierras ignotas del desierto. Muchos saludos…
at 12:08 pm - 16th Enero 2010 Permalink
Bien ahora si ya lo entendì inèdito muy bien,
cuando vaya por aquellos rumbos tal vez lo encuentre,lo que no sè es si lo voy a encontrar Coyote o…. bueno ya te contarè.un Saludo
Lucila.
at 8:46 pm - 18th Enero 2010 Permalink
hola Homero!!! tienes razon y yo tambien creo que es tiene una carga espiritual muy produnda aparte del amor. besos!!!
at 8:49 pm - 18th Enero 2010 Permalink
Hola Rizzi!!! tienes buenos recuerdeos de Homero verdad? desde cuando lo conoces? yo solo lo conozco el año pasado en la feria del libro y es un amigo bien interesante. muchos saludos Rizzi!!!
at 8:17 am - 19th Enero 2010 Permalink
Hola Miranda que gusto verte por aquì,espero
que hayas pasado muy feliz las fiestas,y como
te va con las Cabañuelas ? te mando un Saludo
y un Abrazo. Lucila.
at 5:48 pm - 19th Enero 2010 Permalink
Ger, muchas gracias por tu comentario y lo que dices acerca del cuento. En cierta medida podríamos pensar que el coyote terminó por aceptar esas diferencias, pero también podemos creer que le llegó el momento de hacerlo.
¿Sigues en México o ya volviste a Toluca para supervisar la pista de hielo?
at 4:39 pm - 20th Enero 2010 Permalink
Homero dices que me escribiste directamente? Fijate que no he recibo nada. No sera que me escribistea la direccion equivocada que puse la primera vez que vine a este blog? Pues esperare entonces, Mas besos Homero.
at 4:51 pm - 20th Enero 2010 Permalink
Hola Miranda pues fijate que si tengo muy bonitos recuerdos. Yo estaba terminando la prepa cuando lo conoci en su libereria que tenia en Linares. Bueno lo conocia de vista de antes porque yo iba a la libereria con mis amigas pero el era siempre muy amable hasta que luego yo iba sola y me quedaba platicando con el y ya en la prepa me ayudaba a las tareas de logica y filosofia y pase esas materias gracias a sus rollos tan interesantes que hsta el maestro medio se sacaba de onda. Homero era super buena onda y creo que sigue siendo asi por lo que he leido y sus respuestas. Me acuerdo que era bien inquieto y le gustaba buscar lugares y cosas raras que a nadie mas le interesaba explorar. Una vez me llevo a buscar piedras con grabados y tambien fuimos a metenros a unas cuevas en la sierra. Yo estaba muy chavilla y era pueblerina en aquellos entonces y fui muy afortundada que alguien como el me haiga enseñado a vivir nuevas experiencias y a ver al la vida de otra manera. Te mando muchos saludos a ti tambien Miranda.
at 7:27 am - 22nd Enero 2010 Permalink
Hola Homero!!! Muy interesante lo que escribes… ¿se podría hablar de una integración de la parte animal y humana del coyote para llegar a un mayor conocimiento de uno mismo?
Saludos!!!
at 7:58 pm - 3rd Febrero 2010 Permalink
Hola Miranda, no había respondido a tu mensaje (#12). Gracias por lo que dices y tienes razón, pues la carga espiritual es parte del amor y se compaginan de buena manera, siendo eso lo que traté de decir en el cuento. Besos…
at 7:59 pm - 3rd Febrero 2010 Permalink
Oye, Rizzi, no me andes haciendo mala fama. No vaya a ser que Miranda se la crea, jajajaja. Muchos besos…
at 8:09 pm - 3rd Febrero 2010 Permalink
Hola Seoane, hace casi dos semanas dejaste un comentario y no lo había respondido. Perdón.
Me gusta la manera como has planteado tu pregunta: integrando dos partes que, de cierto modo, son inherentes, pues por muy racional que sea el humano no deja de tener su parte animal, su fuerza bruta o innata espiritual. El caso del coyote, después de lo que le sucede, llega a tener un mayor conocimiento de sí mismo, aunque se dice de soslayo en la historia. Luigi y Ger hablaron de lo mismo, diciéndolo de otra forma; incluso Lucila y Mranda lo hicieron, lo cual me provoca un genuino gusto porque sé que todos entendieron lo que quería contar. En otras palabras, el cuento funciona. Gracias y besos…
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