Hola que tal !
Mi hijo Gustavo que actualmente està estudiando la carrera Universitaria de Comunicaciòn, trabaja por las tardes y en sus momentos libres estudia guitarra y canto, prepara y musicaliza videos, escribe poemas por encargo le dan la idea y se pone a escribir, hace unos dìas me platicò que le pagaron muy bien por un poema que escribìo y aqui lo dejo para que lo aprecien
Veinte, Veinte
Destellos verdes, hermosos como selva joven.
Mares, mares negros, largos y muy suaves… ¿Qué hago aquí?
Ella, como ángel perdido en el bosque, que vino para divertirse con migo
…se acerca, me intimido, se aproxima y me excito… ¿Qué más da?
Mis manos le sorprenden, le sujetan, le tocan, le buscan y le encuentran.
Mis piernas, tensas, mi ingle se endereza. Mis manos me desvisten de la
cintura para abajo encontrando lo que me ayudará a comenzar mi trabajo.
Alaridos reprimidos por mis labios, por mi lengua, por mis dientes.
Es emocionante, es excitante; tan lleno de adrenalina. Más que un deporte
extremo, mejor que hacer lo correcto.
Como diminutas cascadas que mojan los valles repletos de bosques y piedras.
Como cueva oscura que eructa murmullos internos de miedo, de placer,
de dolor… de placer. Y yo le contesto con mas placer que dolor… y con un poco de consuelo.
En mi mente hay ruidos sin sentido que no me dejan concentrarme, que no me
dejan disfrutar. Voces internas me gritan, pero yo no les entiendo y sigo.
De pronto entiendo, y comprendo que mi subconsciente me reclama… pero sigo.
El agudo dolor me sorprende en mi abdomen. El codo se hundió fuertemente.
El calor llega, el rencor también y la fuerza de mis brazos le aprieta.
Siento que pasa una eternidad; la fuerza continúa; una eternidad que castiga
entre la cabeza y los hombros.
Silencio… silencio… sigue la fuerza, pero silencio, sigue el calor, pero silencio,
sigue el rencor, pero silencio. Hay más ruido en mi cabeza, una voz similar
A la mía me obliga… pero, ¿a qué?…silencio…
Casi no sentí cuando llegó, casi no sentí cuando se fue.
Tan solo los faros verdes dejaron de brillar ante los míos.
Fue como una flor que marchita tan rápido que no da tiempo de amarla
ni admirarla.
No quedaba brillo aquella noche, mas que el de la luna y el reproche de mi mente
a reaccionar. Mis faros perdidos, ardientes por el vino y mi locura en disminución.
El calor se va, el frío le reemplaza y de pudor y ansiedad se disfraza.
Mis piernas tiemblan, mis brazos y mis manos también. Las lágrimas brotan de mis faros
Como pétalos de rosa y un grito ahogado por mis dedos, recordándome que he de permanecer oculto.
Oculto de mi mismo, oculto de los días y las noches que vendrán.
Míralo… el bulto… ese bulto que hace poco se escabullía hacia mis manos tensas.
Ese bulto que asemeja un ángel dormido ante mis pies, pero que no es más que
el fruto de una ira irremediable y sin piedad.
¿Dónde estoy?: Una puerta, un mueble, una ventana y luz de amanecer.
Estoy acostado en mi cama, que se encuentra en mi habitación… ¿Qué pasó?
Me levanto un tanto alegre, un tanto aliviado por lo que soñé…
Pero mi corazón palpita de golpe…
Sangre helada, roja, casi negra que en mis manos se resbala; recuerdo vivo, ardor cautivo
que no escapa.
El sol ya no me quema, los días no me llenan y aquí estoy, marchito, pero vivo
como un árbol deshojado sufriendo la tristeza y el dolor.
El viento le llevó, le arrojó al cielo como una espiga que va sin dirección.
Y aquí estoy entre el resto de sus pétalos y hojas muertas que truenan
bajo mis pies cansados.
Los cuervos se visten de negro, los lobos aúllan a mi encuentro.
Las horas pasan, dejando atrás hechos que ahora son recuerdos que no deben conocerse.
Espío su rostro y, siento, me quebranto; el recuerdo me estremece me aturde
y entristece.
Sus faros quebrados y sin brillo. Los mares negros y sedosos agitados con violencia,
el grito de la noche insoportable me calaba los oídos… tenía que hacer que callase.
Le abrazo con delicadeza, como si de algo sirviese para que esté en paz.
Acaricio sus mares negros teñidos en rojo y vuelvo a llorar.
Le pregunto su nombre y no hay respuesta, le pregunto su edad y no hay respuesta.
Pero adivino que es veinte… aunque no pareciese
Veinte, veinte, fue un quince de Noviembre, en el que su muerte
Y mi muerte se convierten.
No conocía la culpa… no de esta manera, cuya marea destructiva
me agrieta y me congela.
Veinte, veinte, fue un quince de Noviembre cuando su sangre resbalaba en
mi carne sin mojarme.
Veinte, Veinte, fue un quince de Noviembre que ya no respira, ni grita
ni se excita.
Deseo con locura recibir el mismo castigo que le di, recibir la misma locura
Y morir.
Veinte, veinte
Entre mi cabeza y mis hombros está mi cura y mi tortura.
Con los brazos extendidos me condeno aferrado a no sufrir viviendo.
Veinte, veinte, fue un quince de Noviembre…
Golpeo la silla que me sostiene y que ya no me sostiene.
Colgando lejos del piso disfrutando del hospicio.
Veinte, veinte, fue un quince de noviembre en el que su muerte y mi muerte
Se convierten.
Veinte, veinte… mi muerte me acontece.
Veinte…veinte…





5 Comentarios
at 1:14 pm - 23rd febrero 2010 Permalink
Hola Ger!!! Felicítame a tu hijo!!! Ojalá y un día edite todos esos poemas que ha ido escribiendo y los recopile en un libro!!!
Muchos saludos!!!
at 6:54 pm - 23rd febrero 2010 Permalink
Caray Ger, a mí se me acaban las palabras cada vez que veo el talento de mi sobrino Gustavo… increible, maravilloso y sorpendente…
Qué bueno que compartimos la sangre, porque veo tooodos mis genes en él, jajajajajajajajajajaja.
¡Felicidades a los dos! y a Erika, su mamá, doble.
at 8:27 pm - 23rd febrero 2010 Permalink
Hola que tal Nuestra estrella Seoane.
Genial Gracias por tu comentario y tus felicitaciones, tiene muchas cosas escritas, està escribiendo un libro, le comentè que todo lo que tiene escrito lo guarde y en un futuro proximo mi Hermano Franc lo podria recopilar en un libro, ya que el trabaja para la Editorial Planeta.
Te mando muchos ¡ M U A S !
Dale mis saludos a la Preciosa Mon y a Nuestro Mago Antonio.
Saludos a Todos.
at 8:35 pm - 23rd febrero 2010 Permalink
Hola que tal Betito.
Muchas gracias por tus felicitaciones.
Yo me quedo con la boca abierta de tan solo ver todo lo que hace, veo su talento y de igual forma me sorprende es mi motor y mi fuerza.
Al ver a Gustavo, ver su gusto por la musica, su interes por el periodismo y la comunicaciòn, pues si que si en muchos detalles muy similar a su Tio Betito, es la sangre Juàrez ¡ A J U A !
Te mando muchos ¡ M U A S !
Saludos a Todos.
at 11:36 pm - 24th febrero 2010 Permalink
Gustavo, muchas felicidades por este texto y de paso extiende las felicitaciones a tu padre, quien sin duda ha sido el artífice para cultivar el talento que tienes. Que sigan más y como dijo Seoane, compila tu trabajo y busca una casa editora.
Deja un Comentario