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La verdadera historia de la tortuga y la liebre Alexander Almendras

Escrito por Alexander Almendras el Martes, 9 de marzo del 2010 a las 5:34 pm Ir al Blog de Alexander Almendras

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La tortuga y la liebre eran gays muy extravagantes. Ambos se la pasaban en las cantinas del bosque por las noches haciendo apuestas en los juegos de azar y embaucando al pueblo con sus artes de buenos ladinos, cuando fueron despedidos por su jefe el castor, que era un avaro, malicioso y explotador, decidieron vengarse. Entonces se dedicaron a gastar toda su plata en fiestas, orgías y trivialidades. No había una dupla más bohemia y escandalosa en el bosque, eran una leyenda viviente.

Cuando gastaron todos sus ahorros, ambas astutamente decidieron montar una farsa, así que se ultimaron los detalles y haciéndose pasar como rivales engañaron a todo el bosque, lanzaron el floro que se volvieron rivales e iban a competir en una carrera de velocidad.

La noticia se esparció por todo el bosque. No había animal que no dejo de apostar a favor de la liebre. La tortuga y la liebre muy sagazmente fueron donde su ex jefe el castor y le hicieron creer que apueste a favor de la tortuga para que así arreglen la competencia y hagan ganar a la tortuga y se repartan el dinero entre los tres. El castor con los ojos llenos de ambición les sello el trato con sus palabras de entusiasmo y exhorto al público participar en las apuestas. Sin imaginarse que estaba cayendo en un plan bien maquinado por estos hábiles mentirosos, buscadores de incautos.

El día de la competencia la liebre declaraba con aires de petulancia que ganaría a la tortuga con los ojos cerrados, mientras que la tortuga se hacía pasar por el humilde. Llegado el momento entre aplausos y serpentina, la liebre salió como un cuete, dejando a la tortuga sin aliento. Las llenas que andaba muy cerca no paraban de burlarse, las cebras y los leones por primera vez brindaban entre risas y aplausos. Y el castor avaricioso soñaba con cobrar su victoria.




Al obtener la ventaja de dos kilómetros la liebre saco un sombrero, una frazada y unas orejas postizas dejándolo al lado de un tronco para que quien pasará se imagine que estaba tomando un descanso. Un águila vieja en estado etílico que sufría de miopía era el encargado de vigilar la competencia desde los cielos y cuando pasaba por allí, al fijarse desde la altura a un bulto cubierto con una frazada, sombrero y dos orejas creyó que era la burlona liebre que regalaba ventaja a la pobre tortuga, así que regresó entre risas y mucho hipo a comunicar al público de la situación.

Al ver la liebre desde un árbol la clara reacción del águila continuó con el siguiente paso de su estrategia. Se dirigió vertiginosamente a la taquilla usando un antifaz y robo todo el dinero de las apuestas incluyendo la de su cómplice el castor. Finalmente en pocos minutos se supo que la tortuga había ganado. La liebre apareció sudando tras ella con el dinero a una lado, la tomo de la mano como felicitándolo y la jaló subiéndola a la canoa que tenían preparada con todo las bolsas de dinero. Escaparon por el río a otras tierras y la única águila que le pudo seguir el paso estaba ebria con una botella durmiendo en un nido ajeno. Los apostadores al darse cuenta del fraude, enfurecidos tomaron las instalaciones de la taquilla y la rompieron en pedazos reclamando su dinero. Y el jefe castor cayó desmayado al enterarse que había perdido todo su dinero.

Su plan fue exitoso y repitieron la historia de bosque en bosque, siempre escapando con mucho dinero y gastándolo en placeres de la vida. Seguían siendo amantes, seguían siendo gays, pero se cansaron de la monogamia y de esa vida homosexual, por ello decidieron separarse y cada uno enderezar su vida. Finalmente un día se encontraron para echarse unas copas y decidieron repetir lo que hicieron muchos historiadores “contar la historia a su manera”. Escribieron su historia editando todo lo malo y dejándole una moraleja mercantilista, llamándole finalmente “La tortuga y la liebre” La vendieron por todo el mundo. Acumularon mucho reconocimiento y fortuna por derechos de autor y finalmente en una entrevista dijeron: Esta historia es un fruto rico de un árbol con espinas. El castor vio con su familia de castorcitos las declaraciones en la televisión a la vuelta del mundo y salió presuroso a comprarse un cuento.

Diario: Intentando ser escritor
Roger Alexander 9-03-2010


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4 Comentarios

  1. ger ger MEXICO escribio
    at 7:44 am - 10th marzo 2010 Permalink
    1

    Hola que tal Alexander.
    Divertido cuento Jejeje realmente divertido, que lo escribiste ayer o asi de repente salio.
    Te mando un abrazo.
    Saludos a Todos.

  2. Alexander Almendras Alexander Almendras escribio
    at 2:13 pm - 10th marzo 2010 Permalink
    2

    salio derrepente, me acordé que leía este cuento de niño y siempre me gusto, asi que me ensañe en darle otro giro.. jajajaja

    Saludos

  3. miranda escribio
    at 8:26 pm - 10th marzo 2010 Permalink
    3

    una tortuga gay y una liebregay??? nombre alexander como que si andas confundido. esta divertida la anecdotacomo la pusiste y como es la vuelta de la tuerca pero quitales lo gay o lo lesbiana que las dos son femenino eh??? para que sea mas chistosa. eso digo yo y mira que yaando de criticona otra vez.

  4. Alexander Almendras Alexander Almendras escribio
    at 8:29 pm - 10th marzo 2010 Permalink
    4

    jajaj esta historia intenta divertir. A esta historia le llamo una recreación de un cuanto famoso.

    Que bueno que te guste Miranda

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