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Reproches de ayer Alexander Almendras

Escrito por Alexander Almendras el Lunes, 28 de junio del 2010 a las 2:29 am Ir al Blog de Alexander Almendras

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Hace mucho que se fue y hace poco que volvió, empujando su nostalgia sobre mi almohada, en noches llenas de reproches poco fáciles de consolar. Quisiera ser indolente o conseguir saltearla, dejarla, olvidarla y perderla como me paso a mí, pero es muy fuerte, casi omnipotente como un dios verdugo, tan difícil como evitar sentirme trizas, y tan complejo como intentar olvidar mi dicha.

Deberíamos ser valientes y fuertes, sobreponernos ante la tragedia y esas tempestades que arrancan sentimientos de aflicción que apuñalan el corazón. Quisiera relegar esas tareas, porque no soy guerrero de guerras ominosas que caen sobre mi almohada, que viene toda usurpadora, como dueña de mí, y me arrebata la paz que consigo con las pastillas y las dulces melodías de ensueño.

Hace mucho conseguí cortas victorias en olvidarla, apartarla, cerrarle las rutas de mi noble corazón, sorteando fórmulas y complejos patrones de amor, para que ella no pueda forzar la cerradura, y cuando siento que estoy cayendo en la alcoba, muy orondo de mis triunfos ilusorios, sobre esa almohada mala consejera, llegan los reproches, caen como lluvia de piedras, dejando húmedas huellas, impregnado pesadumbre y congestión mental.

Es intransigente y pide a gritos que le ofrenda escritos, no me dejará fenecer si no acudo a su aclamado e impávido anhelo. Ella tiene el poder de guillotinar mi felicidad, y mi ser cae como un papanatas, como un esclavo del alma, perdido entre la maleza de un estólido corazón que resulta en una maldita almohada.




Me convirtió en hombre taciturno relatándola en escritos que la aclaman sin pudor, en esta labor quijotesca alocadamente acabo pintándola para desfogar el dolor, en un acto farragoso de perder culpas y reproches sobre mi almohada, siendo la culpa un sentimiento inherente, un caudillo digno de mi poca gracia y ese compañero mal sabor de garganta agria, que trastoca las fibras más sensibles de mi ser.

En las noches es preciso extrañarla, la muy cabrona debería ser feliz luego de tanto pleito. Después de todo gracias a esa almohada se cuando debo extrañarla, porque los recuerdos llegan como ecos, como reproches de ayer, que inflaman a este pobre diablo, a este siervo pusilánime preso de su conciencia.

Me dijo que le pare pleito a la vida, que la enfrente como hombre implacable. Y me contó que más allá de esa dura colina, el sol no quema tanto. Y un día bajo lluvias, en el ocaso deslizó un pasquín en mi oficina. Escritos y notas que horadaron mi ser. Sentí fuego en el estomago, que me dilataba en vida y si algo pude no hacer era morir de pena.

Relajado en mi piano, y una almohada incansable que espera vaya a vaciarle mis penas, antes quisiera decirte algo que no le contaré a nadie: Fur Elise.

Roger Alexander 28-06-2010 03:44am
Diario: Letras de un melómano


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2 Comentarios

  1. Versoazul SPAIN escribio
    at 11:49 am - 28th junio 2010 Permalink
    1

    Hola Alexander.

    Nostalgia en tu escrito…
    Bueno, ojalá que sea tan solo ficción pura de “escritor fantástico” y “fantástica imaginación ” o tal vez “pasajera pena” o “recapitulación” (ya me estoy cansando de las comillas, je,je)…

    Pero el título ya advierte del “ayer” y eso me gusta.

  2. Alexander Almendras Alexander Almendras PERU escribio
    at 4:23 pm - 28th junio 2010 Permalink
    2

    Si, así es, esos recuerdos que se desempolvan y cobran vida para atacar de noche..

    Gracias por tus palabras Versoazul

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