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¿Culpable o no? (Las locuras de cuatro mujeres sueltas en la ciudad – 3)

Con el cambio de estación y el cambio de clima, el cual había sido caluroso, después de meses rogándole a Cronos que llegara el otoño, al fin llegó y así como llegaba el otoño, se iba el caluroso verano de nuestra ciudad. Era curioso ver como hay veces que el cambio de estación y el cambio de clima repercutan en nuestras emociones, pasa que los días lluviosos quisieras quedarte en cama a ver las gotas caer, y simplemente no hacer nada. El lunes habíamos sido bendecidos con un clima fresco, y un poco de lluvia que caía cada media hora. Por lo mismo había decidido quedarme en cama hasta tarde, y busque hacer algo mientras me quedaba entre las sabanas, prendí mi computadora portátil y me puse a escribir, a falta de mucha inspiración, decidí saludar a mis amigos a través del conocido Messenger. Empezaba la semana y Marina se había ido de vacaciones por que se le hacia difícil estar en la ciudad mientras Ignacio se iba de viaje, así que para no quedarse sola pensando en el y quien lo estaría acompañando, nos dejo sin pensarlo dos veces y se fue a ver a su hermano, a una de las playas mas exóticas que podemos encontrar en este país. Mientras tanto Erika coqueteaba con los dos hermanos, esperando no se lo comunicaran entre ellos, y si lo hacían, pues había la posibilidad de un manage a trois. Estaba digamos que, jugando con fuego, pero ese mismo fuego, era lo que despertaba su interés. Y mientras Marina no podía vivir sin Ignacio, Corina se percataba que ella si podía vivir sin Fernando, aunque no le gustara mucho que digamos, Corina seguía aferrada a la idea de regresar con el, sin siquiera saber por qué. “Estoy confundida” me había dicho el domingo que habíamos salido a comer. La entendía perfectamente bien, yo me encontraba igual, con Edgar a la vista y Alejandro con su arrogancia, me había hecho pensar que quizás era momento de seguir adelante con mi vida.

Al abrir el programa que nos mantiene comunicados a las personas que a veces tenemos lejos de nosotros, me percate que Alejandro se encontraba en línea, pero esa no fue mi sorpresa, me percate que Miriam estaba conectada también. Miriam era la mujer de más de cuarenta años con la que Alejandro me había sido infiel al comienzo de nuestra relación. Una argentina que de argentina no tenia nada, pues las mujeres de esta región suelen ser en extremo bellísimas, Miriam era la excepción a esa regla, era una mujer operada del lado que se le pudiera ver y no poseía gran belleza. Sin embargo tenia eso que Liliana tenia, y que yo no poseía, al menos no a la luz de todos. En ese momento toda la calma que me había traído escuchar la lluvia caer desde mi balcón, estaba olvidada, una serie de celos y rencor comenzó a emanar desde dentro. Cogí el teléfono en mi cólera y le llame a Luis para platicarle que había analizado de su pregunta y poder liberarme de lo que estaba sintiendo. Al no contestarme, decidí que eso no podía quedarse así, así que decidí escribirle a Miriam lo siguiente: “Hola Miriam, quisiera preguntarte si todavía te hablas con Alejandro”. Espere como cinco minutos para que ella se atreviera a contestar y dijo: “¿Quien sos?” a lo que conteste: “Soy la novia a quien Alejandro le fue infiel contigo en el viaje a Brasil”. No hubo mas palabras, y derrepente ella se encontraba fuera de línea, o más bien me había puesto sin admisión. Se preguntaran ¿Cómo era posible que tuviera su correo? Para eso tendría que platicar lo que sucedió. Cuatro meses después de que Alejandro regresara de su viaje a Brasil, el cual había hecho solo, encontré en su ordenador unas fotos de aquel viaje, fotos que el jamás me había mostrado, y es que seria un tonto de haberlo hecho así. Las fotos eran un tanto pornográficas, lo que hizo que yo quedara en shock, y se las enviara a su correo, para decirle que me había enterado. Horas mas tarde el rogaba por mi perdón, como yo creía amarlo en verdad decidí perdonarlo, al final de cuentas el amor es perdón, y el perdonar es una decisión no un sentimiento. Y después de una investigación al estilo detective, encontré el correo de Miriam y la agregue. Por meses no supe de ella, hasta esa mañana, en que los vi en línea a los dos. No era de extrañarse que después de romper conmigo fuera nuevamente a los brazos de ella. Mientras éramos novios el le había enviado algunos correos, que por supuesto yo había interceptado. Como aquel que decía: “Que lastima que no puedo celebrarte tu cumpleaños con aceititos y una botella de champagne”. ¡Que descarado! Sin embargo eso también se lo había perdonado.

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“Relaciones: ¿Negocio o Amor?” (Las locuras de 4 mujeres sueltas en la ciudad – 2)

“Relaciones: ¿Negocio o Amor?”

El miércoles por la noche en las afueras de nuestra cafetería favorita, sentadas en nuestra mesa de siempre, nos encontrábamos nuevamente las cuatro amigas para el café, mientras platicábamos acerca del fin de semana, y le lanzábamos criticas por su excesivo comportamiento a Marina y a Corina por ser su segunda, Erika dijo: “Tengo invitaciones para una fiesta que planea recaudar fondos para una buena causa, ¿alguien gusta ir?” Nosotras que no teníamos nada planeado para ese día, de inmediato accedimos a la invitación y pusimos un letrero de no disponible en nuestra agenda mental. Justamente después escuchamos a Erika darnos los siguientes términos: “Bueno, la condición es que seamos subastadas en la fiesta, nada de que alarmarse, solamente será para bailar una canción, el chiste es recaudar dinero.” En ese preciso momento no sabíamos que al decir -¡Sí vamos!- habíamos cometido el mas grande error de nuestras vidas, en lugar de decir que si a la diversión, habíamos accedido a pagar un precio por ello, lo que significaba cierto castigo y penitencia. Y es que cuando queremos algo, deseamos algo con todas nuestras ganas o accedemos a ciertas cosas, en muy pocas ocasiones llevan la etiqueta que dice -Totalmente gratis- No señor, casi la mayor parte del tiempo implica salir de nuestra cajita de confort y hay un precio que pagar, el cual a veces estamos dispuestos a hacerlo, y en ocasiones simplemente no lo estamos y nos quedamos justo ahí, en el mismo lugar. Como era el caso de asistir a la fiesta de recaudación de fondos de Erika, para asistir a esa cena llena de buen vino y buena música, teníamos que ser subastadas. Aunque podríamos haber dicho que no, había ley seca ese fin de semana, por lo que no teníamos escapatoria, más que acompañar a Erika en ese momento. Y aunque al principio nos pareció extraño, más tarde nos agrado la idea de pensar cuanto estarían dispuestos a pagar por nosotras y derrepente aquello se volvió una competencia. A los cinco minutos entre risas al respecto y algo de nervios, el silencio se hizo presente en la mesa redonda de la cafetería donde se encontraban cuatro amigas, en la cual cada una por su parte se vio inmersa en su propio pensamiento, le dimos un repaso mental a nuestro closet, sin encontrar ni una sola prenda adecuada para la noche del viernes. Y es que si queríamos ser las mejor pagadas, tan solo por el hecho de levantarnos un poco el ego, teníamos que vendernos de la mejor manera posible, por lo que después de no encontrar nada apropiado en el closet mental que solemos llevar las mujeres, a Marina sele ocurrió una gran idea y dijo: “Bueno, yo no tengo nada como para el viernes, ¿Que les parece si el jueves a la hora de la comida nos vamos de compras?” y quedamos para el jueves por la tarde.

Al día siguiente por la mañana había quedado con Luis, un buen amigo al que veía esporádicamente y que se encontraba en la ciudad solo por dos días y había venido por negocios. Habíamos acordado de vernos en el parque mientras yo hacia mi rutina de ejercicio habitual. Mientras caminábamos para calentar, comenzamos a platicar hasta llegar al punto de las relaciones amorosas como siempre, después de platicarle mi situación actual me dijo: “Piensa como un hombre de negocios, una relación es un negocio ¿Que puedes ganar y que puedes perder? ¿En que o como te benéfica o perjudica? ¿Cuáles son los riesgos? ¿Qué precio estas dispuesto a pagar?” Antes de esa reflexión no había prestado atención a absolutamente nada de lo que me platicaba, hasta ese momento en que Luis me hizo una pregunta: “¿Tu crees que eres un buen negocio?” Eso era algo que indudablemente nunca me había planteado, por lo que apresure el paso como si no lo hubiera escuchado ¿Era yo un buen negocio? ¿Eran las personas que me rodeaban un buen negocio? ¿Acaso esa era la razón por la que aun seguíamos solteras? ¿Y como definir un buen negocio? ¿Acaso las relaciones laborales, amistosas y de pareja son un negocio? ¿Acaso la gente que nos rodea siempre tiene que darnos a ganar algo? ¿Es por ello que a veces damos todo por alguien y perdemos? ¿Las relaciones no eran más que negocios hoy en día o siempre lo habían sido? ¿Y que pasaba con el amor, había dejado de existir, o nunca había existido? El que Luis me hiciera esa pregunta, era también una manera de decir ¿Crees que eres un buen partido? Pero en que radicaba ser un buen partido, una buena amistad, o un buen colaborador.

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¿La esperanza, la fe de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve?

¿Qué pasa cuando por mas que quieres seguir adelante con tu vida, una esperanza se asoma por aquella ventana que habías dejado abierta y te viene a decir que no es momento de rendirse aun?¿Sigues luchando por algo que sin lugar a dudas esta mas que perdido o comienzas a caminar haciéndolo de lado? ¿Acaso la esperanza no es mas que un engaño a nosotros mismos? Ó ¿En efecto es la fe, la esperanza de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve? En términos bíblicos la esperanza es aquello que viene de la mano de la fe, la fe es creer en algo que no existe aun, pero que en el plano espiritual ya esta hecho, y solo necesita de cierto tiempo, el tiempo de Dios para que lo podamos ver en el plano terrenal. Decía Jesús: Si tan solo tu fe fuere como el tamaño de un grano de mostaza, podrías decirle a la montaña, muévete para allá, y esta se moverá. También lo podemos definir como creer en algo que no podemos ver, pero que al creer se hace visible. Yo veo por que creo, dice por ahí una canción. Dicen los del libro “El secreto” que sin fe, el universo no conspira para que lo que mas quieres en la vida se haga realidad. También dice que todo lo que quieras con tu alma y corazón, mientras lo visualices y creas que lo has obtenido, lo lograras. Por experiencia propia, lo hice un par de veces y funciono. La esperanza para mi era creer que algún día todo volvería a ser igual, y aunque las circunstancias me decían todo lo contrario, haba decidido creer con toda mi alma y corazón que el volviera a mi lado. Pero así como podemos tener pensamientos muy positivos que nos alegran el día, así mismo nos podemos ver presos en pensamientos en exceso negativos. Y cuando ellos venían a posarse en mi cabeza, me daba cuenta que en efecto un tiempo era lo que necesitábamos los dos, y aunque ese tiempo se volviese definitivo, lo cual me costaba trabajo creer, quizás era lo mejor. Y es que cuando terminas una relación después de pasar el proceso de negación, dirían los psicólogos, en el cual te cuesta trabajo creer que algo ha terminado, vienes a recordar los momentos mas hermosos que viviste junto a ese ser amado y te lamentas de que no este a tu lado. Pero llegan otros sentimientos, mismos que te llevan a una etapa del mismo proceso, llamado duelo, en donde el enojo, la rabia y el odio se apoderan de ti, y puedes hasta llegar a maldecir su nombre. Recuerdas las veces que habían habido algunas discusiones, y recuerdas las razones, mismas razones que te hacían pensar en el momento en que ocurrían, que querías terminar por la paz, y entonces llega la luz y te sientes aliviado de no estar con esa persona. Las heridas flotan de lo profundo para recordarte esos malos momentos, y te hacen incluso sentir que no quieres volver a ver a la persona en cuestión por el resto de tu vida. Pero después de que el enojo se va y puedes perdonar, comienzas a olvidar lo malo y oscuro, entonces viene algo maravilloso que solo se da con el perdón, puedes volver a mirar a ese ser, que algún día te había hecho feliz, pero no por eso te sientes mejor, quizás aun hay añoranza y quizás aun exista el amor. Es en ese momento en donde se toma la decisión de continuar esperando por ella o seguir tu camino sin retorno. En nuestra situación, había días en los que no me sentía muy bien que digamos y sentía odiarlo, y había días en que entendía por lo que estábamos pasando, sin embargo eso no me quitaba el sentirme quizás algo desilusionada y también decepcionada. Habíamos librado tantas batallas, y ganado unas cuantas guerras, pero como el Imperio de Roma, que casi logra conquistar Asia, así mismo el gran imperio que habíamos construido a lo largo de un tiempo, había llegado a su fin. La ultima batalla que se nos había presentado, no la habíamos sabido librar de la mejor manera posible, y todos los grandes hombres que formaban nuestro ejercito llamados: Amor, Confianza, Honestidad, Comunicación, Paciencia, y comprensión, mismos que eran los pilares que formaban nuestra relación, se habían presentado a la guerra con sus mas poderosas armas en contra de su peor enemigo el miedo, sin embargo, en el enfrentamiento, habían muerto uno por uno, dejando solo rastros de haber existido, por que al parecer no eran lo suficientemente fuertes como para derrotarlo. El miedo vino a conquistarnos y nuestro imperio murió junto con todos sus habitantes, los recuerdos. Y para poder levantarnos nuevamente en armas en contra de nuestro conquistador, se necesitaban al menos dos, pero uno no estaba del todo dispuesto a hacerlo. Por que una relación sin lugar a dudas es de dos, dos la construyen, dos la mantienen, y dos la terminan. Después de unas semanas debatiéndome entre la razón y el sentimiento, entre la esperanza y la desesperanza, tal como los griegos consultaban el oráculo y pedían orientación, me vi en la necesidad de pedir orientación a mi oráculo, el cual era Dios. Le pedía fervientemente por una señal, por mínima que esta fuera, así como Gedeón le habría pedido siglos atrás que le diera una señal mojando solo el monte sin tocar el pedazo de lana que había dejado y Dios lo había hecho, de la misma forma me encontraba yo, Gedeón y yo no teníamos nada de diferentes, éramos iguales, unos simples hombres pidiendo ayuda al altísimo. Quería saber que pasaría mas adelante, le pedía que me permitiera saber el destino de nuestra nación. Me negaba a creer que se quedara en cenizas después de haber sido algo verdaderamente hermoso. Y después de algunos días en que yo no recibía ninguna clase de señal en lo absoluto, llego. Vanidad de vanidades decía Salomón, mire lo que el hombre hacia debajo del sol, y todo ello era vanidad. Es del hombre hacerse de vienes y aun así no ser feliz. Salomón, el rey mas sabio de Israel y el mas amado después de David su padre, me había hecho darme cuenta de que cuando nos aferramos a algo o alguien solamente nos hacemos daño a nosotros mismos, pues nos olvidamos de vivir, por vivir en el pasado, por vivir en el dolor, por cegarnos y no ver lo que tenemos frente a nosotros. Pues lo que tenemos hoy es para dar las gracias, con el simple hecho de estar vivos es razón para hacerlo. El poder respirar, el poder oír y escuchar, el poder mirar, ver y observar, el poder caminar. Tendríamos que ser en verdad unos verdaderos masoquistas para flagelarnos a cada segundo que pasa de las veinticuatro horas que dura un día, pensando en lo que no poseemos en ese momento, cosas que a su tiempo llegaran, por que así como las flores tienen su tiempo para madurar y enriquecer la naturaleza con su esplendor, así mismo las cosas que anhelamos en nuestros corazones, tienen su tiempo de hacerse realidad.

Las locuras de cuatro mujeres sueltas en la ciudad – 1

Llega cierta edad en que toda mujer comienza a buscar el amor. Después de jugar a las muñecas, entramos en la etapa de la adolescencia, para luego continuar a la etapa de la adultez o bien madurez, aunque algunos no lo logremos tan fácilmente. Y aunque se dice por ahí que el amor no es mas que un capitulo en la vida del hombre, para la mujer sin duda es la vida entera. Después de haber cursado la universidad, tener independencia económica, un buen trabajo y estabilidad, viene esa búsqueda incesante del amor. Tal parece que al nacer, nos insertan un chip para que así sea. Y es que no conozco una sola mujer por muy exitosa que sea, por muy cómoda que se sienta sin una pareja, y aunque no lo acepte a voces y solo lo sepa su almohada, no este deseosa de encontrar el amor en algún momento de su vida. Habrá algunas que quizás quieran casarse y tener hijos, habrá algunas a las que no les cause ni siquiera un hormigueo, pero eso sí, ¡y es un hecho! El ser humano no puede vivir sin amor, de ser así, no veríamos tantas parejas acarameladas en las salas del cine, ni tampoco existiría el dichoso día de san Valentín, y aunque la mayoría a veces nos encontremos solos, mientras que otros disfrutan del amor, las tarjetas, regalos y chocolates, ese día nos recuerda que por ahí debe de andar esa persona que fue hecha para nosotros. Quizás sea una ilusión, ahora se ven mas divorcios en día, que parejas felices, es por eso que se nos da el derecho de elección, y en el elegir también puede estar la equivocación, sin embargo, eso no nos impide seguir creyendo.

Mi grupo de amigas y yo, habíamos logrado todo aquello, excepto el amor, así que nos concentrábamos en la búsqueda, aunque yo pensara que ello solito llegaba. Sin embargo mientras llegaba, no podíamos quedarnos cruzadas de brazos esperando en casa, teníamos que vivir. Dada mi profesión por naturaleza, la cual era escribir era importante reunirme con mi grupo de amigas cada miércoles en la cafetería de moda en punto de las ocho, para mi era importante ya que podíamos compartir diferentes puntos de vista y experiencias, que mas tarde podía plasmar en mis escritos. Marina era una mujer que sabía dar unas sugerencias y consejos impresionantes, sin embargo no sabía aplicarlos a su vida. Erika era una mujer muy práctica, ella no se quebraba mucho la cabeza en cuestiones del amor, ni mucho menos. Corina era sentimental y una eterna romántica que creía en el amor a primera vista, un cliché pasado algo de moda. ¿Cómo era posible que cuatro mujeres exitosas continuaran en esa búsqueda?

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Despues de una ruptura ¿Cómo se puede seguir adelante?

En un universo tan inmenso, dentro de una galaxia existe un mundo que es tan cambiante como lo son sus habitantes. Dentro de ese mundo en una pequeña cuidad al sur de un gran país, dos personas que un día se habían dicho que se amaban, hoy actuaban como dos perfectos desconocidos. Y es que en una ciudad con mas de un millón de habitantes, podías toparte con toda clase de personas a tu alrededor, en el trabajo, en alguna plaza, en algún parque, en alguna sala de cine o inclusive en el supermercado. Cualquier espacio lleno de unos cuantos individuos era una posibilidad para que dos personas desconocidas la una de la otra, pudieran pasar de ser unos desconocidos a entablar cualquier tipo de relación, llámese laboral, amistosa o sentimental. Lo mas difícil de lograr algo así es ver como una persona a la que amas demasiado se va alejando poco a poco de tu vida. Y no estoy hablando precisamente de esas ocasiones en las que tienes que decir adiós a alguien en el aeropuerto y ver como se marcha paso a paso por la sala, para abordar el avión a su siguiente destino. Hablo de cuando dos personas completamente desconocidas, que habitan dentro del globo terráqueo llamado tierra, y por causas mayores como la fuerza universal, son atraídos el uno por el otro, llegando a un punto en donde dejan de ser completamente extraños y comienzan a conocerse a tal grado que, sus imperfecciones se hacen presentes y una negatividad los consume, para culminar en una separación que los ubica en dos polos completamente opuestos sin siquiera darse la menor cuenta, y se dejan llevar por esa fuerza que los aleja cada ves mas y mas, creando un hoyo negro, que termina por tragarse las estrellas fugaces que alguna ves existieron, dejándolo en simplemente nada.

No hablo de esas ocasiones en las que dos personas que llevaban una relación, deciden terminarla por diferentes razones que, hayan sido validas ó no, con dolor se dicen adiós. Puedes ver como ese ser que hacia algunos minutos te decía amor, lentamente se aleja de tu vida en cada paso que da hacia la puerta del olvido y una ves cerrada, no vuelves a verla jamás. Hablo de esas ocasiones en la que por alguna singular razón aun no se han ido por completo, y mantienes una ventana abierta, tan sencillo como que  siguen ahí, a través de una llamada, un mensaje o una visita. Justo ahí cuando el dolor debió de haber sido fulminante, con duración de unos cuantos días o quizás un mes, es cuando se vuelve mas doloroso con cada día que pasa. Es cuando por las razones por las que no decidan ninguna de las dos partes avanzar y cerrar el ciclo, se mantienen unidos sentimentalmente.

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TEORIA DEL PROCESO DE SELECCIÓN NATURAL (LA SUPERVIVENCIA DEL MÁS APTO)

¿Somos en realidad un mono evolucionado y no hemos perdido nuestra naturaleza animal? O ¿En realidad somos seres humanos pensantes y civilizados, con sentimientos y emociones?

Dentro de una selva de distintas clases sociales y distintas nacionalidades, la teoría de Darwin acerca del proceso de selección natural, en donde la supervivencia del más apto es la que reina tanto en la oficina como en la vida cotidiana, empezaba a cuadrar en mi cabeza un poco atolondrada. El hecho de que yo no creyere en la teoría de la evolución que dice propiamente que provenimos del mono, no me hacia exenta por completo.

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