Creo que la mayor preocupación que aquejaba a mi mente en mayo de l977, mas que hacer la práctica de contabilidad, o el examen de mecanografía, o el concieto de Enrique Batiz y su orquesta. era el vestido que usaria en la fiesta en casa de Jorge Corrales, uno de los chicos mas populares del salón. Tendria que ser escotado, pero no mucho pues entonses no me dejarian ir. y con gran vuelo pues la música tendria que hacerlo flotar, pero no tanto como para enseñar los chones.. Ademas , ponerme deacuerdo con Alejandro, mi pareja de baile para que lucieramos lo mejor de nuestro repertorio en la pista. El sabado en la mañana Alejandro llegó con su última adquisición Could it be magic. con Donna Summer. Siempre que escuchabamos sus interpretaciones sabiamos que todos se paraban a bailar. Por muy humilde que fuera el espacio donde nos encontraramos, nuestra recámara, el patio de la escuela, el garage de un amigo, podiamos sentirnos remontados al Studio 54, y volvernos un tanto neoyorkinos, con los trajes de poliester, zapatos de plataforma, faldas con vuelos y, si teniamos suerte, encontrabamos al galan o galana de nuestros sueños de adolesentes.
Es esa chispa de alegria y nostalgia es la que se va con ella. Pero su música sigue, y mientras alguien la escuche, Donna seguirá levantando suspiros en los recuerdos.

