San Miguel de la Victoria, tiene 2 entradas, la primera es para llegar a la Iglesia, el cementerio, una que otra tienda, un local que vende ataúdes, una casa con un letrero que anuncia “tortillas hechas a mano” y algunas otras casas, tanto grandes como chicas. Por la segunda entrada se llega a unos portales, los cuales ya están por destruirse completamente. Al entrar por la segunda entrada y después de aproximadamente 2 Km llegamos a “La Rocosa”, una casa de un piso con 4 recamaras, sala, comedor, cocina y un pequeño bar. El dueño nada mas y nada menos que Robe.
Esta casa ha sido morada de un sin fin de visitantes y nos ha recibido como a 40 de un solo jalón, es algo único. Es una casa que tiene un sin fin de artículos como flores, lámparas, regalos, vasos y sobretodo retratos, por todas las paredes aparecen los hijos, nietos, familiares y amigos.
La casa esta enclavada en el campo, en donde ves flores silvestres que cubren el terreno como alfombra de mil colores. A unos cuantos pasos también hay una buena cantidad de árboles frutales, algunas vacas y caballos pastando. De vez en cuando te topas con los lugareños y siempre te dan los buenos días o el saludo respectivo.
A unos cuantos metros de “La Rocosa” están “Los Arcos”, una casa de 3 recamaras, cocina, sala, comedor y una cantina. El dueño es “Chava”. Y otros metros más adelante esta “La Apenitas” otra casita de una recamara, sala, comedor y cocina, la dueña es “Chela”.
¿Qué se puede hacer en una casa de campo? Lo principal es caminar y caminar y caminar, pero no hay nada como llenar los pulmones de ese aire puro, sentarse a contemplar el mismo campo y en la noche ver las estrellas, (Ahí si hay muchas).
Los chamacos o adultos juegan fútbol o voleibol. Y que tal a la hora de comer? es un agasajo juntarnos todos en una sola casa y compartir los diferentes platillos y a degustarlos con felicidad.
Por ejemplo, que les parece la siguiente comida: Eva hizo unos deliciosos Pozoles, blanco y rojo, Leyla unos Hot Dogs, Chava unos pollos enchilados, unas cervezas, refrescos y un “pegue” para el que así lo decidía y lo más importante, Todos compartiendo de estas delicias, departiendo experiencias y recordando algunas fotos. En este primer día éramos como 30 personas, desafortunadamente algunos se fueron ese mismo día. Después a jugar un juego de mesa y posteriormente todos a dormir.
El segundo día algo similar; jugar, comer ahora una rica carne asada, unos chorizos asados, cebollitas y mi nieta Karen fue la que puso el asador y nos cocinó junto con Ricky, por cierto, todo estuvo muy sabroso. Los muchachos jugaron fútbol americano, Chela limpiando todo el día y Eva metida en la cocina.
Yo por mi parte, teniendo una platica con todo mundo.
Uno de esos días Robe me enseño fotos de las bodas de mis hijos (él tiene más que yo), porque bien saben que Robe carga con su cámara y tiene fotos por montones.
A mí me fascina ver fotos y recordar; y sí a esto le agregamos a Robe que me las va explicando, pues que les puedo decir, me la paso entretenida por horas. Vi fotos de su Mamá y su Papá, de los hermanos, (tuyas también Rodegui, cuando eras joven y bello) de Chepis, Delmis, Soco, Chava, Robe, Chela, en fin de todos en diferentes etapas. Obviamente no faltaron los montones de fotos de Luigi, Miriam, Betito, Eddie, Juan Pablo y Cesar. Lo que me llamó la atención de sobremanera, es que Robe tiene una memoria para los nombres, anécdotas y caras impresionante (incluyéndote a ti ojos azules). En fin fueron varias horas de recuerdos.
Una noche Ana nos hizo un chocolate calientito y muy sabroso, imagínenselo el chocolate con sus respectivos cocoles de pueblo, pues maravilloso.
El último día, Juan Pablo nos dio para desayunar unas ricas enchiladas, mmm.
En fin Juan Pablo, Ana, Eva y Robe nos atendieron de maravilla, y como yo estaba con mi manita malita no me dejaban hacer gran cosa.
Mi Benny se lastimó su pie, pero aún así estuvo bastante a gusto, sentado, cojeando y jugando Wii.
El que disfruto de ese fin de semana fue Omar mí nieto, le encanta el campo, correr, brincar, jugar y comer.
Así que después de 4 días en el campo, regresamos a la ciudad con la familia Juárez, con más ánimos para seguir viviendo.
Abrazos