Si desean saber más de Elizabeth Haurech..pueden visitar los siguientes links.
www.youtube.com/watch?v=iAb9QUa6UqU

Como he dicho antes, nuestra mente ha sido programada por miles de años con el “software” de la muerte. Nos han repetido una y otra vez que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y… mueren.
Sin embargo yo insisto en que todo es una programación de la mente. Nuestra gran mente puede creer y hacer que suceda cualquier cosa. Sí, cualquier cosa.
Hola que tal! En dias pasados Luigi publicó un post sobre Nadia y se armó una polemica sobre si fué novia de Luigi o de Jorge o de Beto y les aclaro que fuí yo quien salió un tiempo con ella en una de sus visitas a México como ven?
Como pasa el tiempo. Despues de tantos recuerdos de infancia y adolescencia y juventud, me doy cuenta de que me estoy acercando inexorablemente a los 50 y de inmediato pienso en el dia en que mi Papa festejo esa edad con la pachanga del siglo alla en la Rocosa., cuando ya eramos adultos y empezabamos a formar familias. Llego una multitud de tios que empezaban a peinar canas y de primos bigotones con novias y alguna que otra esposa.
Toda la fiesta fue como siempre: con los tios discutiendo entre ellos, aunque ahora los primos participabamos en las discusiones y en los juegos. Y los partidos de americano ahora incluian a Tio Demetrio como receptor abierto, aunque no atrapaba ni un resfiado. Tio Chava, que jugo como dos minutos y se rindio cuando su hijo Benny le puso una bloqueda de espanto y el buen amigo Ponti que aguanto todo el partido. Los demas tios estaban en la porra a un lado de la cancha aplaudiendo los pases de Beto y Cocol y los esfuerzos de todos los primos que corriamos entre rocas y nopales. Ya eramos dos generaciones combinadas, porque antes los ninios jugabamos y los tios se pasaban horas a la mesa tomando cafe y hablando de cosas incomprensibles. O mas bien tres generaciones, porque el partido termino cuando el pequenito Juan Pablo se emociono y se puso su casco de Dallas para atravesarse en el camino del gigantesco Arturo quien, al tratar de esquivar al intruso tackleador, azoto contra las rocas y casi saco petroleo. Fue una fiesta inolvidable a la que tambien asistio la familia de nuestro vecino Victor y nuestro amigo Juan Carlos, a quien le entro el espiritu ranchero y neciamente se trepo al caballo con Laura sin esperar a que lo ensillaran. Asi a pelo y con una cuerdita amarrada al cuello del Pinto, salieron a trote lento, al pasito. Y entonces el caballo vio a su novia del otro lado de la barda y arranco a toda velocidad, dejando a Laura en el piso con un brazo fracturado y a Juan Carlos ensartado en un nopal con decenas de espinas clavadas en el orgullo…y en las nachas. En la noche, entre heridos y desaparecidos, todos entonamos frente a la fogata el himno nacional de la familia, esa Paloma Blanca, blanca paloma que suena tan especial en la guitarra del Tio Chava. Y todo quedo rubricado con una foto que aun cuelga en la Rocosa en la que aparece una multitud que hay que mirar dos veces para reconocer a todos. Un mudo testigo que capturo para siempre a nuestra querida familia.