28/Ene/08.- Es increíble que todavía en pleno siglo XXI estemos devastando nuestros bosques de tal manera, ante los fenómenos que existen a nivel mundial y con los acontecimientos que en los últimos diez años se ha presentado en el estado de Coahuila. No debe existir ningún motivo que sea superior al de atentar contra la naturaleza y sus recursos, en mucho de los casos sin posibilidades de renovarse y otros, donde deberán transcurrir diez, quince o mas años para que lo desvastado regresar a su estado natural, esto claro, si realizamos las acciones de restauración que a cada zona correspondan. Estamos hablando de fenómenos naturales como: incendios, desbordamientos de causes en magnitud extrema, fenómenos que, en casi todos los casos, son el resultado de cuando las acciones del hombre son rebasadas, etc.; existe un aspecto el cual no se debe pasar por alto y es la prevención, la cual juega un papel muy importante, porque aunque sabemos que estos fenómenos se presenta con frecuencia y dependiendo de las zonas en donde ocurran, la prevención realiza acciones que van minimizado los efectos, para que el impacto no sea tan desastroso. Las acciones compensatorias que se realizan después de fenómenos de gran impacto, como las presentadas en 1996 en el territorio nacional, incluyendo a Coahuila y Nuevo León, estado con quien compartimos una importante parte de la sierra madre, tienen que ver fundamentalmente con los dueños de los bosques. Es el gobierno quien implementa y financia las acciones a realizarse y aquí es importante destacar la labor de Ejercito Mexicano, esto durante y después de que se presentan estos devastadores fenómenos. Y pregunto ¿qué no nos basta con lo que hemos presenciado a lo largo de los años en nuestra escasa zona boscosa de la Sierra de Arteaga Coahuila y la Sierra de Zapaliname en el Municipio de Saltillo?. Estas dos zonas son las que permiten a Saltillo y sus Municipios colindantes disfrutar de un clima, aun de los mejores en la República Mexicana. ¿Tampoco nos basta ver miles de hectárea donde existió bosque y hoy, si bien nos va, vemos espacios rocosos?. La experiencia que en lo personal me queda es que después de los incendios del 96, se realizaron labores de reforestación y puedo decirles que en la parte alta de la Sierra, en el ejido de Mesa de las Tablas, la reforestación estaba surtiendo sus efectos, además de ver el renuevo que las semillas de otros árboles habían esparcido antes del incendio, ya habían brotando, encontrando árboles hasta de un metro y medio. Todo lo que paso fue el esfuerzo de muchos hombres durantes meses, esto fue muy gratificante observarlo, valía la pena seguir esforzadnos y difundiendo que en alguno años podríamos recuperar algo de lo perdido, claro, siempre que no nos falte la presencia del Díos Tlaloc. Pero parece que todo esto se nos ha olvidado. La furia con que se esta desbastando las Sierras es inconcebible, la extracción de madera no se justifica en los volúmenes que se esta realizando, si existiera algún programa de derribe de árboles por plaga, no representa ni la cuarta parte de lo que se esta bajando día con día, ¡no se justifica!. Las autoridades deberán definir estrategias conjuntas, en cada una de sus competencias, ¿como que solo hay personal de vigilancia en la Sierra en semana santa?, el problema se presenta todo el año y los recursos deben ser suficientes para atender este grave problema. No es un problema sencillo de atacar ni de resolver en corto plazo, pero si nos aplicamos en nuestras responsabilidades tendrá respuesta a mediano plazo, como la reforestación en la Sierra de Mesa de las Tablas. R. Agustín Ramos Arizpe