No, este post no va a contener un video de Bo Derek ni una foto de Lynda Carter, para desilusion de muchos, sino que voy a escribir acerca de una mujer a la que siempre conoci adulta, aunque ella tenia unos 7 anios cuando interpretaba los papeles de cantinera, enfermera, sargenta, supernina o india piel roja en los juegos infantiles, pero sobre todo, y desde entonces, un papel que siempre le salio bien y muy pronto dejo de ser juego para convertirse en una responsabilidad: el de mama.
Desde que yo tenia 5 anios, mi mama desaparecio de mi vida, sin avisar, y de pronto esta nina tuvo la autoridad y el poder de no darme permisos, de ordenarme, reclamarme, reganarme, exigirme, obligarme…y acusarme. Vaya poder para una nena que no me llevaba mas de 10 centimetros de estatura. Y, claro, me converti en un verdadero demonio y la hacia rabiar sin descanso tirando mas juguetes en lugar de guardarlos, hechandole mas arroz en su plato, soltandome de su mano para cruzar la calle y mirandola con rencor cuando sus acusaciones me causaban dolorosas palizas. En mi madura mente de 6 anios revoloteaba un pensamiento tan adulto como patetico: quieres el poder? paga el precio, querida.
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